8.10.2011

Verdad, lo que queremos ver.

¿Quién soy yo para pronuciar lo que a continuación verás? ¡soy yo! y tendrás que vivir con eso.

Tal vez yo no soy para tí (aunque me gusta creer lo contrario), pero me atrevo a decir que él tampoco, que el te busca para enojarse la mitad del tiempo, y más tiempo aún, porque ni la otra mitad logras congeniar los sentimientos, y porque cuando han logrado hacerlo, ya le esta agradando molestarse de nuevo por nimiedades.
Tal vez yo no te quiero como él, pero me atrevo a decir que él tampoco, porque yo lo hago de otra forma, no más valiosa o menor que como lo hace él, pero lo hago de una manera tan única que soy capaz de ponerme a soñar lo que el ni siquiera imaginó con una novia.
Tal vez yo te hice daño, pero dime que él o nadie lo ha hecho alguna vez y has sabido perdonarlo, y es que de vez en cuando preferimos abrir las heridas que debiesemos cerrar solo porque no somos capaces de perdonar y olvidar, sin tener que volver a ese pasado asqueroso.
Tal vez, y solo tal vez nunca quieras volver a verme con los mismos ojos, pero tampoco podré hacerlo yo, sabiendo que decidiste recorrer esos rumbos, para volver al camino por el que andabas antes de probar un atajo que no lo era.

Te quiero aún sin quererlo, aún sin respuesta, y eso es lo que me gustaría pudieses hacerme entender.

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